lunes, 10 de mayo de 2010

Entre la docencia y mi profesión

Cuando estaba por terminar la preparatoria, que por cierto estudie en el mismo lugar en el que ahora trabajo, tenía que decidir qué es lo que iba a estudiar. Debo confesar que la informática nunca fue ni una opción, siempre me incline por las artes, quería estudiar diseño gráfico o gastronomía. Sin embargo era joven y muy indecisa, y me quedé sin presentar examen de admisión en ninguna de las universidades en donde había sacado ficha; por eso tuve que ingresar a una escuela que en aquel tiempo era relativamente nueva en el lugar donde vivo. Al ser una escuela nueva, no tenía muchas opciones y la más viable para mi era la de Informática debido a mis antecedentes escolares.

Durante toda la carrera me la pase pensando que en cuanto terminara iba a estudiar algo que fuera de mi agrado, algo que me viera haciendo por el resto de mi vida. Pensé así hasta que en el último año de la carrera un profesor nuevo nos impartió una materia en la que tuvimos que desarrollar sistemas que tenían una aplicación en la vida real. Ahí por primera vez amé mi carrera. Siempre supe que lo mío no era andar limpiando, armando y desarmando equipos, lo mío era estar sentada frente a la computadora programando.

Ser docente, como pueden leer, jamás paso por mi cabeza. Cuando terminé de estudiar trabajaba en un área que no tenía mucho que ver con la informática, posteriormente me cambie al departamento de sistemas, en donde aprendí muchas cosas, pero también termine de convencerme de que eso de armar y desarmar no era para mí. Aunque no era un trabajo de lujo, no me iba tan mal, ganaba poco pero trabajaba poco, y pasándome de conformista ahí estuve 4 años.


En agosto de 2008 se me presentó la oportunidad de trabajar en una dependencia de gobierno federal y fue por eso que dejé mi cómodo trabajo. Después de esperar casi 2 meses, por cuestiones políticas no fui aceptada, entonces me convertí en parte de las estadísticas de desempleados. Anduve un par de días renegando de mi suerte, y fue cuando tuve la oportunidad de ingresar como docente del nivel medio superior.


A pesar de las cosas, siempre he sabido que la informática es un área en la que aplica a la perfección el dicho “renovarse o morir”, los informáticos debemos de estar en constante actualización, porque la tecnología avanza a pasos agigantados. Sin embargo, hay personas que se niegan al cambio y ese fue uno de los obstáculos que detecte cuando entré a trabajar como docente. Me di cuenta de que los jóvenes no disfrutaban de la informática porque las actividades les parecían monótonas e inútiles; así como yo me sentí en algún momento mientras estudiaba la carrera, así se sentían ellos.


Ser docente para mí significa poder compartir mis conocimientos y la satisfacción más grande que tengo es que he cambiado la perspectiva que los jóvenes tienen respecto a la informática, la he hecho más divertida y más útil, respecto a sus vidas y a la forma en la que ven las cosas.


Sé que en el aspecto pedagógico me falta mucho que aprender para mejorar mi desempeño y reconozco que el reto más difícil es el cambio. Cuando entré a trabajar las actividades que forman parte de la RIEMS me eran completamente desconocidas y no tenía más que preguntar, sin embargo siento que muchos docentes se toman esas actividades a la ligera, no muestran interés y se niegan a cambiar. Creo que lo más perjudicial tanto para los alumnos, como para los docentes es la negatividad. Al final de cuentas estoy convencida de que todo cambio es para bien. Tal vez antes no había que hacer tantas actividades para poder dar clases, pero si ahora las hay no es simplemente para darnos que hacer, es para que mejoremos. Mejoramos nosotros, mejoramos nuestro trabajo y desempeño, mejoran nuestros alumnos, mejora nuestro país. Todo se trata de disponibilidad.
Después de poco más de un año agradezco que esa oportunidad ficticia se haya presentado, porque fue la forma en la que dejé aquél trabajo y pude tener esta valiosa oportunidad. Encontré al fin mi verdadera vocación, encontré esa actividad que sí me veo haciéndola por muchos años más, encontré la labor que me llena de manera personal y profesional, y que sobre todo me alienta a ser mejor.

2 comentarios:

  1. Juanita:
    Si me permites llamarte así, por lo general en mi nivel de Preparatorias Del Estado De Chiapas estamos conformando la plantilla docente una gran diversidad de perfiles profesiograficos y la gran mayoría con algunas acepciones no cuentan con una formación en docencia, pero mi comentario va en la actitud de cada uno de nosotros aun que nuestra formación no fue en esta loable labor creo que tenemos mostrar una apertura al cambio pero es respetable que los cambios a lo nuevo siempre da miedo pero siempre tener la disponibilidad , creo que el hecho que estemos formando parte en este diplomado habla de el gran compromiso y que estamos consiente que representa estar en la RIEMS es un proceso no a corto plazo pues conlleva a serias y comprometidas trasformaciones en aspectos académicos, tecnológicos, etc., y que nuestro gobierno esta consiente que aun no existe la uniformidad en todos sus planteles.
    Pero a pesar de estas deficiencias tenemos ese sentido ético por el bienestar de los jóvenes.

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  2. Hola de nuevo.

    Mientras leía tu historia me preguntaba: ¿Dónde había escuchado esto?, y me dije: “ahh, por supuesto, lo leí en el modulo I”. Créeme que pase por alto el titulo y me dediqué a leer la historia.

    Bueno… creo que es por la hora, ya me quiero dormir pero tengo mucho por hacer…

    Saludos.

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